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Creo que este año va a ser un año excelente en todos los sentidos e incluso va a ser excelente porque quizás hasta yo deje de ser políticamente correcta y es que hoy os quiero contar mi estupor ( no puedo calificarlo de enfado pues no estoy enfadada pero si ojiplática). Cuando empecé a dedicarme a la fotografía de boda allá por el año taitantos como dice nuestra querida Lina Morgan evidentemente necesitaba crear un portfolio atractivo para poder demostrar al mundo mi potencial como fotógrafa. Y cogí lo que tenía más a mano: el vestido de novia de mi cuñada y se lo coloqué a mi mejor amiga y allá que nos fuimos a hacer fotos. Tengo que decir que mi “amiguísima” tiene un tipo excelente una altura adecuada y una sonrisa espectacular. Quedaron unas fotos divinas. Pero no contenta con ello pues sólo era un trabajo seguí tirando de lo que tenía y lo que tenía más a mano era a mi sobrina  que con su 1’80 de altura, su tipazo, tu piel tersa y todo en su sitio me dio el reflejo de lo que todos queremos tener en nuestra página web: novias preciosas, novios guapísimos, parejas perfectas al fin y al cabo.

Y hoy me viene al pelo una publicación de Humans of New York  para explicar porque estoy un poquito decepcionada.  Todos entenderéis lo que quiero decir y aquí tenéis el link para que sepamos de lo que estamos hablando. Después me he quedado mirando un buen rato su blog y he decidido que es una chica preciosa como todas las novias que se han puesto en mis manos  y  le haría su boda sin dudarlo. Serían unas fotos maravillosas porque tiene una sonrisa que lo dice todo y unos ojos que hablan por si solos. Y es más la pondría en mi web porque ni todas somos delgadas, ni medimos 1’80, ni somos rubias platino, ni tenemos el color del pelo negro azabache. No somos perfectas.

Os preguntaréis porque estoy diciendo esto hoy, pues sencillamente hoy me han rechazado como fotógrafa de una boda porque mis novias que son normales son simplemente normales ( y una leche son espectaculares ya sean gorditas tengan mejor vestido o unos kilos de más o tengan un peinado que les haga parecer más guapas o no) Y evidentemente no voy a poner ni una sola foto aquí de mis novias porque ellas son unas tías cañón de las de corta y rasga de toda la vida. Y por supuesto mis novios también lo son.

Y yo me pregunto que pasaría si fuera al contrario. Si fuera yo la que la hubiera rechazado a esa novia por que es simplemente normal o a lo mejor es incómoda de ver. Pues que se armaría la mari morena y me tildaría de vete tu a saber qué. Pero no, jamás en la vida se me ocurriría hacer eso. Jamás en la vida juzgaría a una persona porque simplemente no me guste su belleza natural. Sin embargo si me fijaría en que su sonrisa es el mejor complemento que una novia puede llevar. Que el brillo de sus ojos es la joya más preciada ese día. Me fijaría en como la miran todos porque ese día está maravillosa y radiante. Me fijaría en todos y cada una de las miradas y emociones que son dignas de plasmar en una fotografía.

Y si yo algún día soy novia a mis ya pasados los cuarenta, con mis kilitos de más asentados en la zona de las caderas, con mi piel ya no tan lozana como cuando tenía 18 años y con los efectos de la gravedad que sólo los soluciona un sujetador push up me gustaría contar con un fotógrafo que supiera captar realmente la belleza de ese día y que no se quedara en la superficialidad de lo efímero.

Si queréis contarme lo que pensáis soy toda oídos.

Gracias.

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